
En una reunión sobre educación, una mujer se quejaba de que su hijo de catorce años era un maestro de la falsificación. "Los profesores le adoran, sus amigos hacen grandes fiestas cuando está de cumpleaños y tíos y primos me alaban por lo bien educado que es... Sin embargo en casa es un desastre: llega a la habitación y se encierra con la música a todo volumen, maltrata a sus hermanos por cualquier cosa y no nos dirige la palabra ni a su padre ni a mí. Es como si tuviera doble personalidad". ¿Quién de nosotros no ha tenido alguna vez esta misma sensación con sus hijos? A veces estos desencuentros los explicamos con la "adolescencia": ya se le pasará... le asignamos el problema a él y lo aguantamos o reprimimos según nuestro estilo educativo. Pero a veces el pequeño está en los cinco o en los siete años... entonces apelamos a otras explicaciones: "Como somos nosotros los que ponemos límites se porta mejor fuera", pero la teoría tampoco se sostiene porque vemos como sus maestros les marcan firmemente los límites (y a ellos si que les obedecen), entonces algunas veces, se produce una cierta iluminación y reconocemos que las relaciones siempre son bilaterales y que si hay crispación y malestar también debe estar pasando algo con nosotros. Recordamos las veces que nos hemos permitido una salida de tono porque estamos en casa y en confianza, y descubrimos que les hemos enseñado que el amor y la familiaridad toleran cosas que no haríamos nunca a los demás... Recordamos que muchas veces esperamos de ellos lo peor, o que estamos enfadados porque no nos gustan las cosas que ellos hacen... Entonces, algunas veces, nos planteamos cambios en nuestra relación con ellos y les exigimos y brindamos el respeto que otorgaríamos y pediríamos a la gente de fuera y es cuando algunas veces, las más, el desencuentro desaparece y el sol entra de nuevo en casa.
4 Comments:
Es cierto que cuando salen de casa, los hijos pueden sorprender a sus padres por el comportamiento bueno. Entonces queda la satisfacción de ver cómo aquello que se inculca queda. Aún así es necesario poner límites, forma parte de su proceso de formación
Hola Lilian, me gustaría mucho que me ayudasrás con mi hijo(15a)tiene una personalidad muy fuerte y nos cuesta mucho que él pueda cumplir alguna orden, siempre esta reclamando por todo, a veces nos responde en forma agresiva y siempre cree tener la razón, no savemos como funcionar bien con él sobretodo con su padre, ya que no hay mucha comunicación a no ser que sea en forma violenta entre ambos, ayudanos por favor gracias,
Gladys
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Con los jóvenes es difícil relacionarse. Habitualmente creemos que nosotros los padres lo hacemos todo bien y que el problema está en el chico rebelde. La verdad es que siempre, si, siempre la comunicación es en dos direcciones y hay cosas que posiblemente estemos haciendo mal. A veces nos relacionamos con los chicos como si fueran los mismos niños de antaño y ellos se rebelan, otras veces ante nuestro miedo a que se "desmadren" comenzamos a normatizar en exceso su vida y no paramos de darles ordenes e indicaciones sin considerar el momento, ni la forma en la que las damos. Antes de pensar en cómo afirmar vuestra auroridad es importante que reviséis cómo le dais las ordenes, qué es lo que reclama y si en realidad es "reclamar por todo" y porqué necesita afirmar "su" verdad, intentando convenceros y convencerse de que él es quien tiene razón. El que las dificultades sean aún más severas con su padre también puede indicarnos que puede haber una lucha por mantener la asimetría de la relacion niño pequeño / padre, cuando con los adolescentes la distancia entre el estatus y poder de padres e hijos se modifican un poco: los hijos tiene ya condiciones personales para obtener más autonomía en algunos asuntos de su vida y habitualmente los padres tardamos en darnos cuenta. Os recomiendo revisar la cantidad y el tipo de "ordenes" que le dáis, si lo dejais expresar sus opiniones sin polemizar con ellas y si sois consistentes cuando le pedís algo que es importante que haga por el bien de la convivencia. cuando veais como corregir lo que debési corregir podéis comunicarlo al chico en los siguientes términos: "Juan, como verás la relación entre nosotros no está funcionando, nosotros hemos visto que (por ejemplo, opinamos demasiado en tu vida, o a veces nos cuesta escuchar tus opiniones) e intentaremos corregirlo, por tu parte nos gustaría que dejaras de levantar la voz y de ser agresivo...
queremos que la relación contigo marche.
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